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Nuestra Historia

Los orígenes de la Escuela Pía en México datan de 1678 cuando, de parte de las autoridades y corporaciones religiosas de la Ciudad de México, piden una fundación al P. General de Roma quien la pasó al P. Provincial de Nápoles, pero no se logró. Igual pasó a finales de 1880 con la solicitud del Arzobispo de Oaxaca Eulogio Gillow y otras peticiones.

Tuvo más suerte el Arzobispo de Puebla, Dr. Ramón Ibarra, que solicitó la fundación al P. Provincial de Cataluña Luís Fábregas. El 29 de mayo de 1913 se firmó el convenio, autorizado por el P. General Tomás Viñas.

El Arzobispo nos ofrecía como Colegio el edificio propiedad de la Mitra llamado El Portalillo. Procedentes de Barcelona en el vapor Montevideo llegaron en el ferrocarril Mexicano el 23 de Noviembre de 1913 a la ciudad de Puebla de los Ángeles el P. Joan Figueras y el Hermano Juan Vives, para que en unión con otros padres que debían llegar más tarde, llevasen a cabo la fundación de un Colegio Calasancio en esta ciudad.

La situación política era difícil en México en aquellos tiempos después de Porfirio Díaz. Vino la Revolución que tenía sentido político y social. Los Carrancistas eran anticlericales. En 1914 destruyeron iglesias, fusilaron a sacerdotes, expulsaron religiosas, etc.

En estas circunstancias en las que se veía envuelto el país llegaron los primeros Escolapios. A pesar del ambiente de inseguridad y peligro, la realización se debe a la tenacidad del fundador P. Joan Figueras y al fuerte deseo del Arzobispo Ibarra, de buscar la mejor educación para la juventud poblana. De los fundadores resumimos algo de su vida:

Del P. Joan Figueras recordamos que nació en Sabadell, provincia de Barcelona, España en 1873. Pronto murió su papa, tocándole trabajar para mantener a su mamá y hermana. A los 18 años inició el noviciado, ordenado sacerdote, estuvo en varios de nuestros Colegios de Cataluña, compartiendo clases con misterios sacerdotales. El P. Provincial piensa en él para la fundación Mexicana. Murió en Puebla asistiendo a los apestados el 24 de abril de 1916 a los 43 años de edad y 25 de vida religiosa.

El Hno. Juan Vives nació en Solsona provincia de Lleida, España. En 1869 recibió el hábito escolapio. Destinado a diversos colegios, partió para México con el P. Figueras, al que asiste en su muerte. Regresó a Barcelona. La Guerra Civil Española lo halla de vacaciones en su tierra natal; allí permaneció escondido hasta su muerte en Diciembre de 1938. Tenía 62 años de edad y 52 de vida religiosa.

Continuando la fundación del Colegio miraron de acondicionar el edificio por estar en malas condiciones. El 24 de Diciembre llegaron 3 Padres más, formando una comunidad de 5. El nuevo curso escolar empezó el 15 de enero de 1914 con 98 alumnos. El 19 de febrero se tuvo la bendición solemne, los alumnos ya eran 125, asistieron religiosos de las diversas órdenes y congregaciones de la ciudad. Organizaron el Colegio como los Colegios de los Escolapios. Tuvieron las celebraciones de las fiestas religiosas y patrióticas. Se encargaron de nuestra Capilla de Nuestra Señora de los Dolores de parte del señor Arzobispo.

En Noviembre de 1914 tres Padres partieron para Cuba, siguiendo instrucciones de los superiores. Quedaron los fundadores P. Figueras y el Hno. Vives. El Colegio cambió de nombre, se llamó Colegio Comercial. El P. Figueras se dedicó a ayudar a la población tan necesitada de Sacerdotes. Con la entrada de los Zapatistas, otro problema: buscar Seminaristas como profesores y conservar el Colegio. Para el nuevo curso de Enero de 1915 tenían 500 alumnos.

Todos los Sacerdotes, especialmente los extranjeros, deben abandonar la ciudad. Cuando el P. Figueras había tomado pasaje para Veracruz, una contraorden conmutó su destierro por la cárcel, sirviendo a la ciudad de Puebla, de la que no podrá ausentarse. Siguió con la Escuela y ayudó a los necesitados. Vinieron tiempos algo más tranquilos. Siguió trabajando en el Colegio y atendiendo sacerdotalmente a todos. Recibió denuncias por dedicarse al ministerio, pero él siguió ayudando a todos.

Al hambre y a la guerra siguió el azote de la peste, que en forma aguda se desarrolló en la primavera de 1916. El P. Joan se dedicó al cuidado de los enfermos haciéndose todo para todos.

Después de tanto trabajo y sufrimiento, se encontró mal al regresar de un viaje a la ciudad de México para informar al Arzobispo. Celebro la última Misa de los alumnos el viernes de Dolores. No pudiéndose mantener de pie se acostó, pronto aparecieron los síntomas del tifo. Dándose cuenta de su estado, llamó a sus colaboradores para darles las &ouacute;ltimas disposiciones. Para que no cerraran el colegio de parte de Sanidad, pidió los últimos sacramentos y que lo llevaran a la Beneficencia Española. Hizo el sacrificio de dejar el Colegio para salvarlo. Pronunciando los nombres de Jesús y de María entregó su alma a Dios el día de Pascua 24 de Abril de 1916, a los 43 años de edad y dos y medio de estancia en Puebla.

La noticia de su fallecimiento se extendió por la ciudad. A causa de la epidemia y severas disposiciones sanitarias, el sepelio tuvo que ser discreto. Pero más tarde, llegado ya el P. Ramón Canadell a Puebla, se hicieron solemnes honras fúnebres en el templo de Santo Domingo a las que asistió una multitud de fieles. Los fieles recogieron limosnas para la construcción de un mausoleo.

En el cementerio Francés de Puebla se levanta hoy un artístico monumento donde reposan los restos del P. Joan Figueras que dice así:

P. Joan Figueras Españó, religioso escolapio. Fundador de las Escuelas Pías en México, murió en Puebla el día XXIV de Abril de MCMXVI, admiradores de la caridad evangélica dedican este mausoleo a un mártir de ella.


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